Historia del cigarrillo electrónico
La historia del cigarrillo electrónico o vaper se puede atribuir a la idea expuesta por Herbert A.Gilbert, que en 1963 describió este dispositivo como un «cigarrillo sin tabaco ni humo».
Posteriormente, en 2003, el farmacéutico de origen chino Hon Lik planteó una alternativa similar la de Helbert. Lik propuso la idea de utilizar un Piezoeléctrico de ultrasonidos, elemento emisor de luz para vaporizar un chorro a presión de líquido de nicotina que contiene diluido en un propilenglicol en solución. Este diseño produce un vapor de humo que puede ser inhalado y permite la liberación de nicotina en el torrente sanguíneo a través de los pulmones.
Hon era fumador activo y regular de tabaco, como su padre, y se decidió a dejarlo después de que su padre muriera de cáncer de pulmón.
El farmacéutico fue motivado por esto a buscar una alternativa menos nociva, y retomando los estudios de Herbert A. Gilbert, partió de cero.
Se dio cuenta que el uso de parches de nicotina y pastillas redujo el habito de fumar, pero su efecto no era muy duradero, ya que solo hay un 7% de dejar de fumar un año después de iniciar el tratamiento. Hon Lik dedujo que el fumador no solo es adicto a la nicotina sino también a el cigarrillo, ponerlo en la boca y sentir el humo rellenando sus pulmones. Prueba de ello es que en nuestra seguridad social el uso de pastillas y chicles de nicotina no está cubierto por la seguridad social, ya que no demuestran tener la eficacia necesaria para dejar de fumar, o al menos no esta cubierto en su mayoría.
La expansión del cigarrillo electrónico en los mercados del mundo.
En mercados como Estados Unidos y Italia, el auge del cigarrillo electrónico ha sido tan notable que su regulación ha evolucionado rápidamente para adaptarse a esta nueva tendencia. Este crecimiento vertiginoso no solo evidencia que el vapeo es una alternativa superior al tabaco en términos de salud, rentabilidad y eficiencia, sino que también representa un paso hacia adelante en la búsqueda de alternativas más saludables para las personas y el medio ambiente.
El éxito del cigarrillo electrónico es un reflejo de la creciente conciencia sobre los riesgos asociados con el tabaco convencional y la necesidad de encontrar soluciones más seguras y sostenibles. Al confiar en la evolución hacia tecnologías menos dañinas, como el vapeo, estamos abriendo nuevas posibilidades para mejorar la calidad de vida y proteger nuestro entorno.
En España, el segundo país con más fumadores después de EE.UU. el cigarrillo electrónico ha aparecido con una fuerza inusitada, cosa lógica por otra parte.
Una de las grandes ayudas para la expansión de este mercado fue la llegada de la TPD (Tobacco Products Directive) a Europa, precedida por el conflicto anterior en Estados Unidos, donde se consiguió catalogar al cigarrillo electrónico dentro del tabaco y no como medicamento, evitando así que fueran las farmacéuticas las que pudieran venderlo bajo sus condiciones.
La llega a España del cigarrillo electrónico
El Viernes 17 de noviembre de 2017 se aprobó el Real Decreto Ley que completa la transposición de la directiva TPD en España y el ciclo abierto con el Real Decreto 578/2017 aprobado el 9 de junio de este año. Una aprobación en dos fases que deja el mercado bajo unas directrices impuestas desde la Unión Europea bajo las siguientes reglas que se resumen a continuación, destacando la parte que le interesa a los usuarios.
La Directiva de Productos del Tabaco dejaba a libre disposición algunos aspectos regulatorios y fijaba como obligatorio cumplimiento otros desde su aprobación el 19 de mayo de 2014. Las normas de libre disposición para los países de la unión quedan de la siguiente forma:
- Edad de venta permitida: 18 años
- Lugares de uso: se mantienen los ya aprobados en 2014, prohibidos por tanto en edificios de la administración pública, parques infantiles, colegios, hospitales y transporte público
- Venta on line: permitida
- Tipos de comercio: todos
- Venta transfronteriza: prohibida